Receta para un bosque mirlo: hoy, laurisilva macaronésica

30 octubre 2014
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30 octubre 2014, Comentarios: 0
Ingredientes

– 4200 m² de volcán viejo
– Un manojo de nubes cargadas de agua y bruma
– 500 árboles jóvenes de laurisilva
– Una buena máquina para remover el suelo, si tiene patas, mejor
– Un buen puñado de profesionales forestales
– Una bandada de «mirlos» con un corazón determinante


Receta paso a paso

Recorre el trozo del volcán, observa qué plantas crecen, cuánto de bruma y lluvia recibe al año, cómo pasa el verano, cuánta pedregosidad aflora, cuánta es la pendiente, qué cuentan los pájaros, dónde se acumula más humedad, y comprueba que el lugar, definitivamente, es apto para proporcionar un bosque de laurisilva.

A 18 meses vista, recorre los montes circundantes recogiendo frutos y semillas para criar los 500 árboles. Sobre todo interesan de faya, acebiño, laurel, palo blanco, hija; cuanta más variedad mejor, pero manteniendo una buena proporción de faya. Asegúrate de que sus padres y madres son vigorosos y busca el momento adecuado para que esos frutos y semillas estén en el punto adecuado para germinar. Llévalos al vivero, descascaríllalos y distribúyelos en bandejas en la sala de germinación. Mímalos con una humedad y temperatura lo más constantes posible para que germinen, y disfruta de ver cómo los embriones rompen las cáscaras y crecen hacia la luz.

A los pocos meses, trasplanta los pequeños brinzales a sus contenedores, y mantén los cuidados durante el próximo año. Comprueba que desarrollan bien sus raíces por todo el cepellón y que durante este tiempo no les falte de nada.

A finales del verano-principios del otoño, comienza el trabajo de la retroexcavadora (con o sin patas) y recorre el terreno removiendo la tierra en hoyos dejando espacio suficiente entre ellos para que entren bien nuestros 500 árboles. Cuando salga mucha piedra, descarta ese hoyo y haz otro al lado.

Ya queda poco. Solo esperar que empiece a llover y que el agua haya empapado bien el suelo. Llegado el momento y con mucho cariño, abrir un pequeño agujero en los hoyos removidos, sacar los jóvenes árboles de su contenedor, con cuidado de no dañar el cepellón, introducirlos en los agujeros, rellenar los huecos con tierra, pisar alrededor para que no queden burbujas de aire y colocar el protector.

Dejar reposar, orear al sol, mecer con los alisios y remojar con las lluvias del invierno y la primavera.

Regresar tras el verano para reponer las pequeñas plantas que no hayan sobrevivido. Si todo ha ido bien, deberán ser las menos.

Tienes tu bosque listo para empezar a crecer y dejar huella positiva.

Disfrutar durante los próximos 180 años. :-)

Cambia tu mundo. #Haztemirlo.

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