Crear un bosque es un largo viaje

Crear un bosque autóctono maduro no se consigue de la noche a la mañana. Es un proceso de décadas en el que pueden surgir contratiempos y alteraciones debido a factores sociales y ambientales. Aunque Mirlo Positive Nature trabaja con las máximas garantías, siempre hay una parte que queda en la incertidumbre.

Consideramos que estará culminado cuando el bosque haya crecido y sea un bosque maduro. En función de su evolución, del tipo de bosque y de dónde queramos poner el umbral de madurez, es un proceso que puede estimarse entre 100 y 250 años.

Principales riesgos y nuestras garantías


Cambios en los usos del suelo: los terrenos están protegidos.

Los intereses sobre los terrenos donde se crea un bosque pueden cambiar a lo largo de la historia. Donde hoy tenemos terrenos que se dejaron de usar hace años para diversos fines (ganadería, agricultura, plantaciones forestales productivas), pueden resurgir intereses olvidados debido a cambios en las necesidades económicas y sociales.

Los terrenos que hemos seleccionado para este proyecto poseen unas cualidades especiales que potencian que su vocación como bosque maduro se mantenga en el futuro:

  • Se trata, en su mayoría, de montes de utilidad pública (MUP). Esta es una figura legal, existente en España desde 1862, que protege de forma especial aquellos montes que generan beneficios para la sociedad, con el fin de que mantengan dichos beneficios.
  • Está incluido en el Parque Natural de Corona Forestal, creado por la Ley 12/1994 de Espacios Naturales de Canarias. Esta ley de espacios naturales protegidos contempla ocho figuras diferentes de protección; la figura de Parque Natural es de las más protectoras.
  • Además, hemos firmado un convenio con el Cabildo en el que se asegura que las zonas que Mirlo plante permanecerán como masas forestales durante al menos 180 años.
Incendios forestales: creamos bosques resistentes.

Los incendios forestales son un fenómeno que afecta regularmente a los bosques de Canarias. Algunas de las especies que forman estos bosques están muy adaptadas a este fenómeno (como el pino canario) o tienen capacidad para rebrotar con cierta facilidad (como el brezo, el acebiño y la faya) aunque también hay otras (como el cedro) que sufren consecuencias devastadoras.

Ahora bien: la mayoría de los incendios que se producen en Canarias son ocasionados por la mano del hombre y, por tanto, su frecuencia e intensidad es muy superior a la que se considera apropiada para un desarrollo adecuado de los diferentes tipos de bosque.

La zona seleccionada para ejecutar el proyecto se encuentra entre las de afección moderada en número de incendios.

Si se llegara a producir un incendio en la zona del proyecto, nuestros árboles lo soportarían mejor o peor, en función de diversos factores:

  1. Si el incendio es de alta intensidad y alcanza grandes dimensiones, los daños se distribuirán de forma irregular. Habrá zonas muy afectadas en las que solo resistirán los pinos canarios más fuertes. En otras zonas habrá menos daños, pero seguirá habiendo bastantes bajas, sobre todo entre las especies menos adaptadas. Aquellas con capacidad de rebrotar producirán espontáneamente nuevos ejemplares que crecerán más rápido que si se plantaran desde el inicio.
  2. Si el incendio es de baja intensidad y apenas corre por el suelo quemando la hojarasca, los daños serán mucho menores y la mayoría de los ejemplares sobrevivirá. En pocos años, apenas se notarán visualmente las heridas del fuego. De hecho, es muy probable que, cuando visites Canarias, veas pinares que se han quemado varias veces.
  3. El momento en el que se produzca el incendio también es determinante. Si se produce en los primeros años, es probable que, a igualdad de condiciones, los daños sean mucho mayores. Esperamos que este no sea el caso.
Frente a los incendios, el remedio son las personas.

La principal causa de incendio somos las personas. Y para evitar que las personas provoquen los incendios, estamos trabajando en dos líneas:

  1. Yeray, uno de los promotores del proyecto, trabaja activamente desde el 2011 en PROFOR Canarias, una asociación de profesionales forestales de ámbito nacional que promueve la creación de cultura forestal y la difusión de consejos para evitar los incendios forestales.
  2. Mirlo Positive Nature, en su idea de abundancia, promueve generar sinergia entre la mejora de la naturaleza y la mejora de la economía y las condiciones de vida de las poblaciones rurales. Lanzamos un mensaje claro: «cuidar la naturaleza es beneficioso para la comunidad». Existen pruebas de que, cuando el bosque beneficia a la población local, los incendios se reducen y hasta desaparecen.
Cambio climático: la adaptación está prevista.

Actualmente, no existen estudios concluyentes sobre la forma en que el cambio climático afectará a las islas Canarias. En la Universidad de La Laguna hay equipos de investigación que trabajan en el tema y esperamos que pronto nos aporten resultados que podamos incorporar a nuestros proyectos.

Sí existen pruebas de que se están produciendo cambios en las precipitaciones (disminuyen), las temperaturas (aumentan) y la frecuencia de episodios de olas de calor (aumenta); estos últimos están muy relacionados con los grandes incendios forestales.

También existen modelos que permiten evaluar el desplazamiento que se producirá en los bosques autóctonos a causa del incremento de las temperaturas. Se espera que la línea de transición entre el monteverde y el pinar suba en altitud respecto al punto en que se sitúa en la actualidad.

En el diseño del proyecto, se ha contemplado este posible desplazamiento hacia arriba de esta línea de transición. Para la plantación, se han seleccionado árboles que se adaptarán fácilmente a estos cambios, si es que finalmente se producen.

Una parte del éxito queda en la incertidumbre.

El lugar donde se ubica el proyecto es una zona favorecida por la humedad de los vientos alisios y tiene un clima bastante estable a lo largo de los años. Sin embargo, el otoño-primavera del 2011-2012 ha sido uno de los más secos de los registrados en los últimos años (solo llovieron 104 l/m²). Este cambio brusco frente a los valores medios (460 l/m²) no es habitual, pero si volviera a producirse para el 2013-2014, reduciría significativamente el porcentaje de éxito del proyecto.

En tal caso, al año siguiente haría falta reponer un porcentaje mayor que el 10 % previsto. Si fuera el caso, centraríamos la reposición en aquellas zonas más afectadas, de tal forma que la cobertura producida por nuestra actuación sea lo más homogénea posible en toda la zona.

Si los daños fueran muy graves, nos plantearíamos lanzar una nueva campaña de captación de fondos para llevar a cabo el trabajo. Llegado el caso, consultaremos a todos los mirlos patrocinadores para tomar la decisión más satisfactoria.

No obstante, no se prevé que esto vaya a ocurrir. En el 2012-2013, el año ha vuelto a ser bueno, muy por encima de la precipitación media (531 l/m²).